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sábado, 23 de abril de 2011

30 de junio: ¡Gracias a Dios por el aceite de Su Espíritu, que hace andar todo suavemente y sin fricciones!

No hay cosa mecánica que funcione sin algún tipo de aceite o lubricación. Cuando las piezas móviles se rozan, se crea cierta fricción. La fricción genera calor, el calor origina fuego y el fuego hace que las piezas de la maquinaria se quemen, ¡que se consuman! ¡Pero el aceite que se derrama sobre las piezas de un mecanismo que rechina, se queja, gruñe y chirría, hace que esa parte del mecanismo se suavice y comience a funcionar sin quejas!
Nuestros espíritus, al igual que las máquinas, necesitan limpieza y aceite: ¡el lavamiento del agua pura de la Palabra, el aceite del amor y la paciencia del Espíritu Santo! ¡Sin el aceite del Espíritu Santo nos oxidaríamos o nos echaríamos a perder, o la fricción nos recalentaría, disminuiría nuestra velocidad o nos detendría! ¡Sin mantenimiento y lubricación adecuados, pronto nos volveríamos inútiles y Dios nos desecharía como chatarra!
Pero gracias a Dios, el aceite del Espíritu Santo lo lubrica todo: ¡nuestra cabeza, corazón y lengua, e incluso nuestros pies, para que vayamos a predicar el Evangelio! ¡Él vierte el Espíritu Santo y nos llena de arriba abajo cubriendo hasta la última pieza! ¡Gracias, Jesús! (Hechos 2:17,18)

29 de junio: El Espíritu de Dios es como una emisora que transmite sin cesar. ¡Sólo debes aprender a sintonizarte!

Así como en este instante el aire está poblado de ondas radiales invisibles al ojo, también el Espíritu de Dios siempre está presente, esperando que hagas contacto con él. Y de manera muy similar a cualquier aparatito receptor a transistores, has sido diseñado por tu Creador para recibir determinadas señales. La potencia de Dios siempre está activa. El mensaje siempre está presente. ¡Pero a fin de recibirlo debes encenderte y entrar en Su frecuencia!
¡En comparación con la extraordinaria potencia y la complejidad operativa de la estación de transmisión, tú como operador o receptor no necesitas mayor poder y apenas un mínimo de capacidad! La oración es la mano de la fe que gira el interruptor y pone en marcha el poquito de potencia que tú tienes. ¡Luego la mano de la esperanza busca con ansiedad la frecuencia de la emisión de Dios, y de súbito Su gigantesca emisora irrumpe atronadoramente con un volumen y un poder tremendos! ¡Y el mensaje surge con limpidez y claridad!
¿Tienes tu receptor espiritual encendido y en una posición de captación permanente, sintonizado con Su frecuencia? ¡De ser así, estarás en buena comunicación espiritual con Él, recibiendo constantemente Sus ondas y escucharás sin cesar Su voz hablándote al corazón!

28 de junio: «¡Que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar!» (Hebreos 12:3)

¡La vida es una lucha! ¡Exige fe, valor y mucho ánimo! Lo que nos ocurre a muchos es que nos rendimos cuando las cosas se ponen difíciles. Algunos desmayan, ¡se rinden mental y espiritualmente!
Sin embargo, Dios dice: «Los hombres necesitan orar siempre y no desmayar. ¡Orad sin cesar!» (Luc.18:1; 1Tes.5:17) «No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos». (Gál.6:9)
¡La voluntad es poderosa! «El ánimo del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?» (Pro.18:14) ¡Con frecuencia la fe y la voluntad ardientes vencen impedimentos aparentemente insuperables!
¡En nuestra debilidad, incapacidad y cortedad encuentra Dios la oportunidad de demostrar Su fuerza, Su capacidad y Su poder! ¡No te rindas tan pronto, no dejes que te rescaten prematuramente, no abandones justo antes de la victoria! ¡Cosas maravillosas pueden pasar en ese lapso adicional de tiempo, cuando decides no rendirte, sino seguir creyendo y orando! ¡Nunca te arrepentirás! ¡Te alegrarás por toda la eternidad de haber aguantado y haber seguido adelante por Jesús!

viernes, 22 de abril de 2011

27 de junio: ¡Llena tu corazón y mente de la buena verdad de Dios!

El Señor te ha dado la mejor computadora que se haya construido jamás: tu mente; ¡pero es asunto tuyo cómo la programes! De algo tiene que llenarse, sea bueno o sea malo, y tus reflejos están condicionados mentalmente para reaccionar de manera determinada según lo que hayas aprendido o experimentado. ¡Por eso es que difícilmente puede haber algo más importante que aprender de memoria la Palabra de Dios!
¡Dios mismo es como un gigantesco Centro de Datos, pudiéndose uno conectar a Él y recibir mediante Su poder y Su Espíritu toda la información, toda la sabiduría y las soluciones que necesite! ¡Si uno lee, estudia y memoriza Su Palabra con fidelidad, Él la desplegará por medio de Su Espíritu cuando haga falta! ¡La hará aparecer en tu pequeña computadora en cuanto hagas la conexión debida dentro de tu programación!
Una vez que has llenado tu corazón y tu mente con la Palabra de Dios, no tienes más que convertirte en un instrumento obediente y el Señor podrá ponerse frente al tablero y operar las teclas para obtener de ti toda la información que quiera, ¡puesto que ya tendrás almacenados en tu cabeza todos los datos necesarios, según la propia programación que le hayas dado a tu mente!

26 de junio: ¡El amor es superior a la rectitud, y la misericordia es mayor que la justicia!

¡Actualmente, la Ley de Cristo es el amor! «Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: amarás a tu prójimo como a ti mismo.» (Gál.5:14)
En realidad, el amor es más estricto que la Ley porque llega más lejos. En la Ley Mosaica prácticamente no existía el perdón y era todo «¡ojo por ojo y diente por diente!» ¡Pero Jesús dijo que si nuestro hermano nos ofende 70 veces 7 y se arrepiente debemos perdonarlo! (Mat.5:38,39 y 18:21,22) ¡Ahora todo debe ser hecho con Su amor! ¡Debemos tener más misericordia y más amor que la Ley!
La antigua Ley era obedecida sólo por obligación y nadie hacía más que lo que ella fijaba, ¡mientras que el amor no tiene límite! Para hacer el bien, el amor es capaz de llegar hasta la muerte, de morir por otra persona. ¡El Espíritu de Dios que mora en nosotros nos da el poder y las fuerzas para amar a otros más que a nosotros mismos!
Esta ha sido siempre la intención de Dios: convencernos de hacer las cosas impulsados por una amorosa y correcta motivación, a causa de nuestro amor a Él y a los demás. ¡Es entonces cuando queremos actuar bien! ¿Lo haces tú?

25 de junio: Hay un solo pecado imperdonable: resistirse al Espíritu Santo, ¡es decir, rechazar a Jesús!

Nadie tiene que irse al infierno por los pecados y maldades cometidos en esta vida si los confiesa, se arrepiente y pide el perdón de Jesús. Dios no se enoja tanto con el pecador por incumplir las reglas, pues Él sabe que el pecador es pecador y que no las puede obedecer. Pero sí se enoja cuando rechazan el regalo de Su amor y Su Salvación. El mayor pecado es que a uno le ofrezcan el amor de Dios y lo rechace. (Jn.3:19)
Todo pecado, toda culpa, pueden ser perdonados por el Señor, menos uno. El único pecado imperdonable, el único pecado que el Señor no perdona ni puede perdonar a nadie es el de rechazar Su amor y Su Salvación manifestados por el tierno amor del Espíritu Santo. Jesús mismo dijo que ese pecado no sería perdonado, ¡ni en este siglo ni en el venidero! (Mat.12:31,32)
El Diablo tienta a la gente a que se resista al Señor, diciéndole: «¡Haz lo que te dé la gana! Tú eres el amo de tu alma, el árbitro de tu destino. ¡Aunque tengas la frente herida, manténla erguida!» ¡Esa es la horrible imagen del pecador que desafía a Dios! La bella imagen del santo es mucho mejor, la del pecador arrepentido, que de rodillas, dice: «¡Señor, ten misericordia de mí, pecador!» (Luc.18:9-14) ¿Cuál de ellos eres tú?

lunes, 18 de abril de 2011

24 de junio: ¡Dios todo lo puede, salvo fracasar!


Lo difícil lo hace de inmediato; lo imposible tal vez tarde un poco más. Así que nunca te des por vencido ni te conformes con el fracaso: querer es poder, y no hay nada difícil para el Señor. Si le das una oportunidad, el Señor puede hacer lo que sea necesario. «¡Dios todo puede hacer, puede hacer, puede hacer / todo puede hacer menos fallar! / ¡Te salvará, te sanará, créelo y Él lo hará / todo puede hacer menos fallar!» ¡Sabemos, Señor, que Tú puedes hacer lo que necesitemos y que lo harás si creemos y confiamos en Ti! Tú siempre encuentras una salida si obedecemos y hacemos las cosas como Tú quieres. Si hacemos todo lo que podemos, Señor, sabemos que Tú harás el resto, en la medida de lo posible. Y aun si se tratara de lo imposible, Señor, Tú también eres experto en eso. Porque para Ti nada es imposible y todas las cosas son posibles para los que creen (Luc.1:37; Mar.9:23). ¡De modo que ayúdanos, Señor, a creer y a hacer todo lo posible, confiando en que Tú harás lo imposible! ¡Tú todo puedes hacer menos fracasar, y nosotros tampoco fracasaremos jamás si confiamos en Ti, Jesús! «¿Hay algún río que cruzar no puedas? ¿Un monte difícil de atravesar? ¡En lo imposible Dios se especializa, y donde otros fallan Él lo logrará!»

23 de junio: ¡La fe es el título de propiedad!


«Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve» (Heb.11:1). Esa palabra traducida como «certeza» en nuestras Biblias es el término «hypostasis» del griego original, una palabra cuyo significado preciso se desconocía hasta hace unos años, cuando unos arqueólogos ingleses descubrieron las ruinas calcinadas de una vieja posada en Palestina. Encontraron allí un cofrecito de hierro con los documentos de valor de una noble romana que había estado alojada en el mesón cuando éste se incendió. Por lo visto estaba de viaje visitando sus diversas propiedades de la zona, porque casi todos los papeles que había en el cofrecito tenían la inscripción «hypostasis». ¡Eran títulos de propiedad! «¡Es, pues, la fe el título de propiedad de lo que se espera!» Tal vez aquella mujer jamás había visto sus posesiones, quizás había comprado los títulos de propiedad en Roma, ¡pero como tenía los documentos de propiedad en su poder sabía que las tierras eran suyas y podía demostrar que le pertenecían! ¡Si tienes fe, aunque aún no hayas obtenido la respuesta, tienes el título que te la acredita! ¡Es tuya! Tu nombre está escrito en él y tarde o temprano la verás. ¡Tienes el título de propiedad en las manos! ¡Está hecho!

22 de junio: Jesús dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;


Dios ha hecho un solo pacto con el hombre, un solo contrato que puede salvarlo, ¡y está firmado con la sangre de Jesucristo! Nadie se ha salvado jamás sino por la gracia de Dios mediante Jesucristo, ¡ni antes ni después del ministerio de Cristo en la Tierra! ¡Si bien muchos se salvaron en épocas del Antiguo Testamento, ninguno fue salvo por medio del Antiguo Testamento! ¡Nadie se salvó jamás por haber guardado la Ley Mosaica! La Salvación se obtiene solamente por el Nuevo Testamento, el Nuevo Pacto, ¡el Pacto de la Sangre de Cristo! ¡De hecho, ni siquiera es nuevo, porque Él es el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo! (Ap.13:8) ¡Y Su Pacto de Gracia existe desde que comenzó el mundo! Muchos lo esperaban (Heb.11:26,39 y 40). Esperaban al Salvador del mundo, al Hijo de Dios, Jesús, el Cristo. ¡Así como nosotros ahora miramos hacia atrás, hacia Su muerte y victoria sobre el pecado y la tumba, ellos miraban hacia adelante, esperando lo que Dios les había prometido! ¡La Salvación es por fe! ¡No por linaje ni por la Ley! ¡En la actualidad es sólo por la fe, y siempre lo ha sido!

viernes, 15 de abril de 2011

21 de junio: La clave de todo es la fe y la confianza.


Al Señor le apasiona ver si tu fe es verdadera y si estás dispuesto a confiar en Él a pesar de todo. ¡Hay veces en que nuestra fe puede llegar a ser probada hasta el límite, hasta el extremo, aun hasta la muerte, para probar si es fe de verdad! Esa es la clase de fe que hay que tener si se quiere llegar a algo. ¡Hay que estar dispuesto a confiar en el Señor pase lo que pase, cualesquiera sean las consecuencias! ¡Como Job! Job al final salió adelante, y el suyo es uno de los más grandes testimonios que hay en toda la Biblia sobre sufrimiento, fracaso, desaliento y, a pesar de ello, una fe que le ayudó a seguir. Esa es la victoria más grande de todas, la de estar aparentemente vencido y sin embargo seguir confiando en el Señor. Para Dios eso debe de ser lo más admirable y grato, que aunque parezcas estar derrotado sigas confiando en Él a pesar de todo, como Job. Esa clase de fe debe de agradar muchísimo al Señor: ¡tener fe al borde del desastre, fe frente al sufrimiento, fe frente a la muerte! (Heb.11:6; 1Jn.5:4) A Dios le gusta verte triunfar sobre todas las pruebas y dificultades. ¡Disfruta al verte vencer, ganar la carrera, soportar la aflicción y la batalla y luchar hasta la victoria! ¡Que Dios te bendiga y te ayude a seguir confiando en Él!

20 de junio: ¿Cuáles son las Buenas Nuevas? «¡Dios es amor!» (1Jn.4:8)


Para poder compartir el amor de Dios con los demás sólo necesitas tener una fe sencilla en una sencilla Salvación y en un Evangelio sencillo, para que la gente sencilla sencillamente crea, lo acepte y se salve. Las Buenas Nuevas del amor de Dios están resumidas con toda sencillez en un hermoso versículo: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna» (Jn.3:16). ¡Si ayudas a la gente a comprender cada parte de ese versículo, no necesitarás nada más! «Porque de tal manera amó Dios al mundo...» ¿Quién es Dios? ¡El Espíritu del amor! ¿Ellos son parte del mundo? Pon allí sus nombres. «Porque de tal manera te amó Dios... que ha dado a Su Hijo unigénito.» ¿Y quién es? ¡Jesús! «Para que todo aquel que en Él cree...» ¿Ellos creen en Jesús? Entonces Dios hará «que no se pierdan», que no vayan al infierno, «mas tengan vida eterna». ¡Juan 3:16 es lo único que necesitas para decirle a la gente que Dios la ama! ¡Es todo lo que necesitas para predicar el Evangelio! Esa es toda la educación que se necesita para salvar a los perdidos. ¡Es toda la preparación que hace falta para ser misionero! ¡Sencillamente ve donde se encuentran los perdidos y hazles conocer el amor de Dios y Sus Buenas Nuevas de Salvación en Jesús!

19 de junio: ¡Jesús es la puerta!


¿Has entrado por la hermosa puerta abierta de la salvación, que es Jesús, a todo un mundo nuevo y celestial de vida nueva en Él? ¡Puedes hacerlo! ¡Es maravilloso! ¡Es como pasar de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, a través del amor y la misericordia de Dios y la salvación en Jesús! ¡Jesús se llamó a sí mismo la puerta! (Jn.10:7,9) Dijo: «He aquí, Yo soy la puerta por la que tienes que pasar para entrar a la casa de Mi Padre. ¡Además de Mí, no hay otra puerta por la que se pueda entrar!» ¡No hay más puerta que el propio Jesucristo! Jesús es una puerta abierta. No está cerrada con llave; ni siquiera entornada. ¡Ni siquiera es preciso que puedas alcanzar la perilla! ¡La puerta ya está abierta de par en par, y todo lo que tendrás que hacer es verla, creer que está abierta para ti, entrar por fe, aceptar a Jesús, y estarás salvado! ¡Habrás entrado en la esfera celestial de la salvación, en un cielo terrenal, en el Reino de Dios, solamente con atravesar esa puerta abierta! ¡Lo único que tienes que hacer es aceptar a Jesús como el Hijo de Dios! Entonces Él te conocerá a ti, y tú a Él. Y cada vez que acudas a Su puerta, estará abierta de par en par. Te dirá: «¡Bienvenido, entra! ¡Te amo!»

miércoles, 13 de abril de 2011

18 de junio: El orgullo nos produce temor a fracasar y a ser rechazados, y a menudo eso nos impide manifestar amor a los demás.


¡Pero los que aman de verdad son realmente humildes, y quienes son realmente humildes, aman de verdad! ¡Hay que admitir que la humildad es parte esencial del amor! Hace falta humildad para ser afectuoso y recibir afecto. ¡Si de veras quieres enamorarte y aceptar amor verdadero, necesitas suficiente humildad como para renunciar a tu orgullo y recibirlo! Porque el amor y la humildad son absolutamente inseparables. ¡No puedes sentir amor, amor de verdad, sin ser humilde; y tampoco puedes tener genuina humildad sin sentir mucho amor! ¡No puedes ser orgulloso y sentir amor verdadero! ¡Tampoco puedes sentir amor verdadero y ser orgulloso! ¡El amor verdadero requiere gran humildad! ¡Esto se aplica también a nuestra relación con el Señor! Al darnos cuenta de que Dios nos ama de verdad y de que Jesús murió por nosotros y vela por nosotros, debemos someternos y humillarnos para recibir Su amor. ¡Es algo humillante! Mas en la humildad hay perfecta paz, porque la humildad tiene amor y fe sin temor (1Jn.4:18). ¡Si amas, no te importa lo que piensen los demás: amas pese a lo que opinen! ¡De modo que sé humilde! ¡Y ama! (1Pe.4:8)

17 de junio: «¡La sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado!» (1 Juan 1:7)


Moisés dijo que sin el derramamiento de la sangre no podía haber expiación de pecados (Lev.17:11). Esa era la ley; pero Jesús dijo: «¡Este es el nuevo pacto en Mi sangre!» (1Cor.11:25) Jesús murió en el altar de Dios, la cruz, lo cual es un hecho aceptado por todo cristiano y todo hijo o hija de Dios que cree que Jesús es la Salvación y que Su sangre fue derramada por sus pecados. Él fue el supremo y final sacrificio por el pecado. Fue el último y el supremo Cordero de Dios inmolado por la expiación de tus pecados. ¡Llevó sobre Sí mismo el castigo de tus pecados, en Su propio cuerpo, en aquel madero, la cruz, y ese fue, en lo que a Dios respecta, el último sacrificio de sangre por el pecado! El costo de tu salvación fue un don invalorable: ¡Jesús y Su sangre! ¡Fue el don de más alto precio que alguien podía recibir, el precio más elevado que alguien podía pagar por tu salvación, y solamente Jesús podía hacerlo! ¡Por más que te sacrifiques y trates de pagarlo con tus obras personales, el precio será siempre demasiado elevado para ti! ¡Sólo Jesús podía pagarlo! ¡Dios no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo dejó morir en la cruz para que Él nos diera todas las cosas! ¡Cuánto amor! (Rom.8:32)

16 de junio: Al morir no podrás llevarte tu dinero; ¡pero puedes enviarlo por adelantado!


¡Cuando se trata de Dios y de Su Obra, dar para el Señor es buen negocio! ¡Es buena inversión; rinde el más alto interés y da mayores dividendos que ninguna otra, ya que Él ha prometido dar 100 veces más en esta vida, y en el mundo venidero, la vida eterna! (Mar.10:30) Las personas más ricas en el Reino de Dios serán las que hayan compartido más con Él y con los Suyos. Pero también habrá otros casos, como lo ilustra la conocida historia de la mujer adinerada a la cual un ángel guiaba a su hogar celestial. Pasaron caminando frente a muchas mansiones hermosas donde vivían otros cristianos, hasta llegar por fin a la sección más pobre en que sólo había chozas. El ángel abrió la puerta de una casucha y le indicó que entrara: «¿Qué significa esto?», preguntó ella, «¡yo estoy acostumbrada a vivir bien!» «Lo que sucede», respondió el ángel, «es que aquí nosotros construimos las moradas según lo que cada persona nos envía por adelantado, ¡y esto fue todo lo que envió usted!» Por el contrario, otras personas se habían sacrificado y habían dedicado toda su vida al Señor y a ayudar a los demás, ¡y su galardón era grande en los cielos! (Luc.6:35) ¿Inviertes en el Servicio de Dios y en Su Reino dando para el Señor?

martes, 12 de abril de 2011

15 de junio: ¡Se puede orar constantemente!


No es necesario que te postres en el suelo y reces frenéticamente para que se te escuche. La oración es algo que se hace continuamente, sin importar qué otra cosa esté uno haciendo. ¡Es como pensar caminando! ¡Uno puede tener el ungimiento y la guía del Espíritu para todo lo que haga! Si piensas y oras acerca de lo que haces, pidiéndole a Dios Su sabiduría, ¡Él te dará Su inspiración! Su Palabra dice: «¡Orad sin cesar!» (1Tes.5:17) Antes de emprender cualquier cosa, acude al Señor. Comprueba que sea lo que Él quiere que hagas. «Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas.» (Pro.3:6) Dejar lo que uno hace, para pedir ayuda al Señor, demuestra confianza en Él y trae sosiego al espíritu. El Señor espera reconocimiento; quiere que sepas que lo necesitas. Podrían pasar muchas cosas que están totalmente fuera de nuestro control, ¡pero no del control del Señor! Mantén, pues, una relación muy estrecha con el Señor, orando e invocando constantemente Su protección; pidiéndole que te guarde, bendiga y proteja, y lo hará. Guárdanos muy junto a Ti, Señor, y ayúdanos a permanecer en Tu voluntad, a seguirte y a obedecerte en todo momento. Que en todo tiempo estén nuestros corazones limpios delante de Ti, Jesús, y que sean limpias nuestras motivaciones, nuestra voluntad y todo lo que hagamos. ¡Gracias, Jesús!

14 de junio: ¡Volvamos al Huerto del Edén!


Sólo hay una manera de recuperar la libertad de que gozaban Adán y Eva en el paraíso: ¡conocer a Dios y Su Verdad! Los que hemos recibido a Jesucristo como nuestro Salvador y Rey ya hemos recobrado el Paraíso en nuestro corazón. Dios nos ha perdonado los pecados y nos ha dado paz, amor y felicidad como nunca conocimos. ¡Ya tenemos el Paraíso Terrenal en nuestros corazones! ¿Te gustaría vivir en el Edén? ¿Disfrutar del Paraíso, de la libertad y de todas las maravillas y placeres que Dios nos ha dado para que los disfrutemos, de toda Su creación? Pues es posible; no tienes más que dejar entrar a Jesús en tu corazón. ¡Él es quien creó el Huerto del Edén! ¡Recíbele en tu corazón y estarás allí, porque tendrás a Jesús en el corazón! ¡Y convertirá tu corazón en un jardín del amor de Dios! ¡Allí siempre será de día, habrá sol y serás limpio e inmaculado, puro y perfecto a los ojos de Dios! ¡Y una vez hayas encontrado el Paraíso de Dios, querrás llevar allí a otros para que puedan experimentar también sus alegrías! ¡Y puedes hacerlo! ¡Puedes llevar el Edén a cada corazón que reciba a Jesús si les hablas a los demás de Él y ellos le piden que entre!

13 de junio: ¡Toma Su Palabra al pie de la letra!


¡Nosotros debemos creer en la Palabra sencillamente porque Dios lo dijo! El Señor quiere que tengamos fe en la Palabra, y no que siempre necesitemos señales. ¡La Palabra es la única señal que necesitamos! ¿Por qué insiste Dios en que creamos en algo que no podemos ver ni tocar, puramente por fe en Su Palabra, y que confiemos en Él como confía un niñito en sus padres? ¡Es porque al Señor le encanta la fe! ¡Él nos ama porque le creemos, por el solo hecho de que Él lo dijo! Es una manera de demostrar nuestro amor y confianza en Él. La fe demuestra nuestro amor. «Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan diligentemente.» (Heb.11:6) Es igual que en el caso de un niño que debe confiar en su padre aunque no siempre comprenda por qué tiene que hacer esto o lo otro, o por qué no debe hacerlo. ¡Simplemente tiene que hacerlo «porque papá lo dice»! Que el niño confíe en sus padres, crea en ellos y les obedezca porque sí, es una forma de amor. Y es así como debemos actuar con el Señor. ¡Deberíamos decirle: «¡Sí, Señor!» ...creer y hacer las cosas simplemente porque Él lo dice! ¡Confía en Él! ¡Toma Su Palabra al pie de la letra!

jueves, 7 de abril de 2011

12 de junio: ¡El nombre de Jesús tiene poder!


Hay gente que pregunta: «¿Por qué no dejas a Jesús de lado? ¿Por qué hablar de ese nombre? ¿Acaso no basta con decir «Dios», hablar del amor de Dios y hacerlo todo en el nombre de Dios?» ¡Es que, en realidad, esa es una condición impuesta por Dios, no por nosotros! Sólo se puede llegar a Dios por intermedio de Jesús, nuestro Intercesor y Sumo Sacerdote (1Tim.2:5). ¡Jesús es el único que resucitó de los muertos y que puede darte el poder de hacer lo mismo! La Biblia dice: «¡Y en ningún otro nombre hay Salvación!» (Hechos 4:12) ¡Debemos orar en Su nombre, sanar en Su nombre, echar fuera demonios en Su nombre, bautizar en Su nombre y predicar Su nombre! ¡Sin ese nombre no hay poder alguno! ¡Todo lo que tenemos es en el nombre de Jesús! «¡Todo lo que pidiéreis al Padre en Mi nombre», dijo Jesús, «Él os lo dará!» (Juan 16:23) ¡Cuenta con milagros, y en el nombre de Jesús los verás! ¡Fíjate en el Libro de los Hechos y verás la importancia que daban los primeros discípulos al nombre de Jesús! ¡Únicamente predicaban y hablaban de Jesús! ¡Y en ese nombre, el de Jesús, fue que obraron tantos milagros! En ese nombre conquistaron el mundo: ¡Jesús! Y sólo en ese nombre lo conquistaremos también nosotros: ¡Jesús! ¡Lo importante es Jesús!

11 de junio: «¡Reconócelo en todos tus caminos!» (Proverbios 3:6)


Debemos guardar una relación estrecha con el Señor, obedecerle y esforzarnos por mantenernos en Su voluntad. ¡No debemos actuar sin estar seguros de cuál sea la voluntad de Dios, por más que algo parezca bueno, conveniente y razonable! ¡Si nos apoyamos en nuestra propia prudencia y nos olvidamos de reconocer al Señor, si no obedecemos a la voz de Su Espíritu para que nos guíe en todo momento, podemos caer en alguna trampa del Diablo, lo cual es muy peligroso! ¡No podemos precavernos contra todo, pero sí mantenernos tan aferrados al Señor que Él se encargue de que no pasemos un instante desguarnecidos! ¡Confiar en el brazo de carne y en el razonamiento natural es cosa peligrosa! (Jer.17:5) ¡Sin Jesús no somos nada! Jesús dijo: «¡Separados de Mí nada podéis hacer!» (Jn.15:5) ¡Nada bueno! Por eso, Señor, ayúdanos a estar en el Espíritu de una manera tal que seamos sensibles a Tu voz, que la oigamos, que conozcamos tu Voluntad y que escuchemos Tu Palabra para poder seguirla y obedecerla. «Entonces tus oídos oirán a tus espaldas voz que diga: Este es el camino, andad por él.» (Isa.30:21) Ayúdanos, Señor, a prestar oído a esas voces, aunque puedan sonar ilógicas y no entendamos por qué no podemos hacer las cosas como de costumbre. ¡Cada vez que recibamos una advertencia del Espíritu, Señor, ayúdanos a hacerle caso, confiando en que Tú sabes el porqué!