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viernes, 27 de mayo de 2011

31 de julio: ¡Si queremos progresar y madurar espiritualmente, tiene que progresar nuestro amor!

¡El amor es lo más importante! (1Cor.13) En realidad, el propósito de la vida es amar a Dios y a los demás. Esto no sólo conlleva ganar a los perdidos que están lejos de nosotros, ¡sino también conquistar a nuestros hermanos aquí mismo! ¡La razón de todo es el amor!
Hasta cierto punto tenemos una relación directa entre nosotros y el Señor, como la alabanza, la oración y la obediencia; pero mayormente estamos relacionados de modo personal con los demás, y lo principal que debemos aprender es a amarnos unos a otros. ¡Si todavía no sabemos trabajar con los demás, ni amarlos, ni tratarlos, estamos pasando por alto la razón principal de nuestra presencia aquí!
No avanzaremos ni aprenderemos gran cosa a menos que aprendamos a relacionarnos con los demás mediante el amor, lo cual no es siempre fácil, pues requiere paciencia, amor y humildad. El Señor nos dio la solución cuando dijo: «Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos» (Mat.7:12). Demanda mucho aprendizaje poder llevar eso a cabo, ¡y también mucho amor! ¡Pero para aprenderlo es que estamos aquí!
¿Quieres progresar? ¡Pues entonces ama!

30 de julio: Dios tiene que limpiarnos diariamente.

Quizás suene raro, pero todo el que cree en Jesús es un santo. A veces pensamos que la santidad es una situación permanente, pero en realidad las palabras «santo» y «santificar» provienen de una raíz griega que significa limpiado, separado y puesto aparte para uso futuro. Es posible que no seamos santos perfectos ni inmaculados, pero Su sangre nos santifica. Jesús nos toma, sucios de pecado, y lava nuestros pecados con Su sangre y nuestros malos pensamientos con Su Palabra. (1Jn.1:7; Ap.7:14b; Efe.5:26)
La santificación no es algo que sucede de una vez y para siempre al recibir la salvación. Es un proceso constante. Cuando Jesús les lavó los pies a los discípulos en la última cena (Jn.13:4-12), quiso demostrarles que con haber sido limpiado una vez por el Señor y nacido de nuevo, es suficiente. Pero a pesar de ser una nueva criatura, si se chapotea en la mugre de este mundo al servir al Señor, es necesario un poco de limpieza cada día. ¿Pasa acaso un solo día sin que pequemos? Pues no, ninguno de nosotros es perfecto. Somos humanos, y Él tiene que limpiarnos a diario la mente, los pensamientos, el cuerpo, nuestras acciones y nuestras palabras. Una vez tras otra debemos ser lavados y puestos aparte. ¡Jesús lo ha hecho y sigue haciéndolo!

29 de julio: ¡Todo cuanto debes hacer es seguir a Jesús!

Dios siempre decide acertadamente, aunque nosotros no entendamos lo que hacemos. Siempre y cuando le obedezcamos y sigamos, Él seguirá adelante y pronto sabremos hacia dónde vamos. Como las ovejas tras su pastor. Jesús dijo: «Cuando el Buen Pastor ha sacado fuera Sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen.» (Juan 10:4) Jesús sabe lo que hay más adelante. Sabe dónde están los verdes pastos y los pasos de montaña, y por dónde corren las aguas refrescantes. Sabe dónde están los rediles y dónde estarás a salvo y seguro. ¡Conoce también los lugares peligrosos, y más vale que no te separes de Él!
No deberías dar un paso si no es en pos de lo que te indica la mano de Dios. No te puedes fiar de tu propia prudencia, no puedes apoyarte en tu propio entendimiento: ¡debes buscar la guía e indicaciones sobrenaturales, milagrosas y poderosas de la mano de Dios! Si sigues al Señor, nunca errarás. Él está ahí al lado tuyo y sabe exactamente qué hacer. No intentes adelantarte para mostrarle el camino que quieres que siga. Es Él quien debe guiar, dado que sólo Él es capaz de hacerlo. Así que, por el amor de Dios, ¡sigue a Dios!
Que nuestra oración sea: «Señor, te seguiré; muéstrame el camino.»

28 de julio: Para saber qué hacer tienes que seguir al Señor

¡Dios ya nos ha pedido que prediquemos «el Evangelio a toda criatura»! (Mar.16:15) Pero si no sabes adónde ir ni cómo hacerlo, ¡simplemente ponte en marcha y Él te guiará! Si obedeces lo que ya sabes que Dios quiere que hagas, Él te mostrará más verdad; y cuando obedezcas eso, te revelará un poco más. Y paso a paso, a medida que le sigas, te mostrará más y más. ¡Pero si no te mueves, Él no puede enseñarte nada! ¡Si no obedeces, Él no puede abrirte camino!
Por tanto, sigue a Dios como si todo dependiera de Él, ¡pues así es! Acuérdate de hacer lo que Su Espíritu Santo te indique, y así estarás seguro de seguir por la buena senda, saber adónde vas y llegar a destino.     ¡Manténnos cerca de Ti, Señor! Manténnos cerca de Ti, en Tu voluntad, para obedecerte y seguirte a cada momento. Ayúdanos a seguir las indicaciones y advertencias de Tu Espíritu en todo paso que demos, Señor. ¡Si te seguimos, nunca nos equivocaremos!
«¡Me guía Dios, qué bendición! ¡Palabras dulces de consolación! ¡Adonde vaya y donde esté, con Su mano me guía Él! ¡Me guía Él, me guía Él, oh de Su mano me lleva Él! ¡Fiel seguidor de Dios seré, pues de Su mano me lleva Él!»

jueves, 26 de mayo de 2011

27 de julio: ¡Gracias a Dios por la vara de Su corrección!

Dios es un Dios muy justo, misericordioso y amoroso. Trata a Sus hijos con mucho amor, tolerancia y paciencia. No obstante, lo hace con firmeza, y a veces estrictamente, si es necesario. Es un Dios de amor, pero también un buen Padre que sabe castigarnos por nuestros errores. A veces nos golpea con la vara del Pastor para hacernos marchar por la senda recta o para alejarnos de la equivocada.
Y aunque los azotes de Dios a veces resultan difíciles de aceptar, son demostración de Su amor, un «áspero cumplido» que nos hace bien si nos ayuda a corregirnos y de ese modo recuperar la armonía con el Señor y nuestros semejantes. A menudo nos castiga para hacer que nos sometamos a Él, para humillarnos y hacernos más obedientes, contritos y sumisos a Su voluntad.
Y no olvidemos la «exhortación que como a hijos se os dirige: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.» (Heb.12:5,6) ¡Los azotes de Dios demuestran Su amor! Demos gracias a Dios por Su vara de castigo, que todos hemos experimentado si somos hijos. ¡Qué reconfortante es saber que somos hijos Suyos!

26 de julio: «¡Cuidado, no os extraviéis de la sencillez del Evangelio!» (2 Corintios 11:3)

¡La primera tentación a la que el Diablo sometió al hombre fue algo para hacerlo supuestamente sabio! ¡El conocimiento! (Gén.3:1-6) Asimismo, ¡muchos libros se siguen escribiendo con la satánica y demoniaca sabiduría del propio Diablo! ¡Astutamente diseñados para engañarte, descarriarte, pervertirte, deformarte y viciarte tanto espiritualmente que ya no puedas reconocer la verdad!
«¡Dios no es Dios de confusión!» (1Cor.14:33) Le gustan las cosas muy sencillas. Por eso es maravilloso tener la guía de la Biblia. Por ella puedes saber qué es perverso y qué es normal, qué está bien y qué está mal. ¡Pero «la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios»! (1Cor.3:19) Y no es posible llenarse la mente y el corazón de conocimientos mundanos, de la insensatez del hombre, sin que ello afecte al espíritu. Del mismo modo que no se puede chapotear en un basural sin ensuciarse (Ver Col.2:8).
¿Para qué perder el tiempo en las complejas y confusas teorías y reflexiones humanas, teniendo a la mano la Biblia, tan sencilla, directa y específica? ¡Escoge el Agua refrescante de la Palabra, que nutre tu alma, renueva tus ideas, eleva tu espíritu, alienta el corazón y purifica todo tu ser! ¿Amén?

25 de julio: «¡Su bandera sobre mí es amor!» (Cantares 2:4)

La Biblia dice que «Dios es amor», por lo que sabemos que el amor es Dios (1Juan 4:8). Jesús dijo que el mayor mandamiento es amar (Mat.22:36-40). Eso es lo que enseñamos y predicamos; es nuestro mensaje, nuestra vida, nuestro objetivo, nuestro amor, nuestro todo: ¡amar a Dios y amar al prójimo como a nosotros mismos! El amor es una emoción. Es algo que te conmueve y hace actuar de manera positiva. Y así conmueves también a los demás. ¡Los conmueves y emocionas con el amoroso poder del Espíritu Santo de Dios!
¡Da hoy un paso de fe, háblale a alguien del amor de Dios y trata de hacerle feliz! Tú mismo puedes disfrutar de las maravillas del amor junto a otra alma solitaria. ¡Inténtalo! ¡Si das amor, recibirás amor! ¡Se multiplica y crece como los panes y los peces, la vasija de aceite o la tinaja de harina! ¡Cuanto más das, más recibes; das más, más y más, y recibes más, más y más! (Véase Mat.14:15-21; 1Re.17:11-16; 2Re.4:2-6)
En el nombre de Jesús, danos hoy amor, Señor. ¡Para que podamos llevar la paz, la felicidad y la alegría del amor de Jesucristo que hay en nuestro corazón a este mundo viejo y cansado! ¡Gracias, Jesús!
El amor no se te dio para guardarlo. ¡Para que el amor sea amor, amor de verdad, a otros hay que darlo!

miércoles, 25 de mayo de 2011

24 de julio: ¡Gracias a Dios que algún día Él tomará el mando!

El mundo está hundido en el desastre, ¡y tiene al frente una dirigencia desastrosa! El caos y la confusión reinantes sólo pueden ser solucionados por el Señor y Su venida, para restablecer la ley, el orden y la civilización cristiana. ¡Porque sólo Dios mismo, en la persona de Jesucristo, con la ayuda de Sus ángeles y los santos ya resucitados, será capaz de dirigir bien semejante gobierno mundial, dando justicia, libertad, paz, abundancia y felicidad verdaderas para todos!
¡Ya no habrá grandes potencias ni pueblos oprimidos! ¡Sólo existirá el Reino de Jesucristo, el Cielo en la tierra! ¡Por fin se pondrá orden a la condición caótica en que se encuentra la humanidad! ¡Esta es nuestra esperanza, que sabemos pronto se cumplirá: Jesucristo volverá para rescatar a los Suyos, al mundo y a los pueblos del mundo, trayendo nuevamente la luz, la vida y el amor! Su Reino eterno descenderá a la Tierra para establecerse en ella, y regirá eternamente. ¡Gloria al Señor! Su dominio será sempiterno, y reinará sobre todos los reinos de la tierra. (Dan.2:44; 7:27; Isa.2:24; Ap.5:10; 20:4)
«A la noche la aurora sigue, y a la aurora el pleno sol; y el reino de nuestro Dios vendrá, ¡un reino de luz y amor!»

23 de julio: «¡Esta ha hecho lo que podía!» (Marcos 14:8)

¿Recuerdas el comentario de Jesús sobre la buena mujer que lo ungió antes de Su muerte? Dijo: «¡Esta ha hecho lo que podía!» Tal vez sientas que no puedes hacer gran cosa, ¡pero al menos puedes hacer lo que puedas! Si eres fiel, Dios te dará una gran recompensa un día de estos, cuando te presentes ante Jesús en el «Tribunal de Cristo». (Rom.14:10) ¡Haz tu tarea con dedicación, para que cuando mueras sepas que realizaste tu labor lo mejor posible! ¡De ese modo podrás esperar recompensas eternas y gloria perpetua, sintiendo que lograste algo duradero y genuino luego de invertir toda una vida en la Obra del Señor!
¿Has hecho lo que podías? ¡En caso contrario te perderás la recompensa, dejarás de recibir los frutos de la victoria gloriosa y otro tomará tu corona, la que Dios había preparado para ti! (Ap.3:11) ¿Vas a tener que lamentarte, tanto por el pecado de lo que no hiciste, como por los pecados que cometiste? ¡Que Dios te ayude, para que no debas lamentarte eternamente diciendo «¡ojalá hubiera...!», cuando la oportunidad haya pasado para siempre!
«Satisfecho con Jesús yo vivo; pero la pregunta que me hago al mirar hacia el Calvario es: ¿está mi Salvador satisfecho conmigo?»

22 de julio: La única diferencia entre nosotros y los llamados «impíos» es que somos pecadores salvados por haber creído, por haber aceptado a Cristo.

Seamos sinceros: toda la humanidad es maligna y pecadora. «Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios» (Rom.3:23). Todos somos pecadores. Pero Dios no está enfadado con los pecadores porque quebranten las normas, ¡pues sabe que un pecador es un pecador y no puede cumplirlas! De modo que la gran condenación no es que seamos pecadores, lo cual Dios puede perdonar, y en efecto lo hace, si aceptamos Su perdón por medio de Jesucristo. «¡Pero ésta es la condenación: que la Luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la Luz, porque sus obras eran malas!» (Jn.3:19)
El único «pecado imperdonable» es no creer en Jesús, es decir, rechazarlo como tu Salvador. Dios está dispuesto a perdonarte cualquier pecado, menos que rechaces a Jesús. Porque tal cosa es una blasfemia contra el Espíritu Santo, contra el Espíritu de Verdad, ¡que es el Espíritu de Jesús! (Mar.3:28,29)
¡De manera que perteneces a Jesús, o no le perteneces! ¡Esa es la única distinción que hace Dios! ¡Lo único que Él ve es la sangre de Jesucristo y el alma que ha sido lavada por ella! «¡Toda la gloria y la alabanza para el Cordero que fue inmolado, que nos limpió de toda mancha y llevó nuestros pecados!» ¡Jesús! ¡Aleluya!

martes, 24 de mayo de 2011

21 de julio : Todo debe juzgarse desde el punto de vista del amor

¡Cuando Jesús vino abolió todas las demás leyes, menos el amor! Dio una ley que cumple todos los preceptos de la Biblia, nuevos o antiguos: ¡el amor! ¡El amor a Dios y al prójimo! (Mat.22:37-39) La Ley del amor, dada por Jesús, lo abarca todo, lo cumple todo y está por encima y más allá de toda otra ley. La única ley de Dios que hay ahora es el amor, y si algo se hace con amor, un amor verdadero y abnegado, aun sacrificadamente, con el amor de Dios, a los ojos de Él será perfectamente lícito.
No se nos juzga según lo bien que guardemos los interminables y rigurosos mandamientos de la antigua ley; sólo se nos juzga según cuánto amor sintamos, cuánto amor manifestemos y cuánto amor compartamos. Ahora Dios nos juzga considerando solamente si sentimos amor o no, si amamos u odiamos, y si todo lo que hacemos está motivado por el amor, o por el egoísmo y la falta de amor. Si nuestros actos provocan el bien o el mal. O si con ellos hacemos las cosas más fáciles o más difíciles.
La única regla por la que podemos guiarnos en todos los casos es: «¿Es por amor? ¿Fue hecho con amor?» Según la Palabra de Dios, si sabes que estás obrando guiado por el amor, puedes seguir adelante por fe sin necesidad de preocuparte por ninguna otra ley, y sin que haga falta que ley alguna te respalde. Puedes actuar con libertad, conforme a la única ley de Dios, el amor. Así pues, ¡ama!

20 de julio: ¡Gracias a Dios por la esperanza de las maravillosas cosas que han de venir!

¿No te encantaría disfrutar de todo lo que ahora tenemos, pero sin dolor, enfermedad, tristeza, muerte, cansancio ni maldición? No disfrutaremos plenamente de la vida mientras en el mundo existan el pecado y todas sus consecuencias. ¡El Cielo es el lugar donde se cumplirán todos los deseos de nuestro corazón! (Ap.21:4)
¡Será un nuevo mundo sin pecado en el cual todo nos dará alegría y placer; todo será perfecto! ¡Habrá paz y armonía, amor y cooperación! ¡En el Cielo todo será la Verdad, toda la Verdad y nada más que la Verdad! ¡Todos serán como Jesús: buenos, sinceros, amorosos, bondadosos, serviciales, amables, alegres, fieles y abnegados, siempre preocupándose por los demás! ¡Será la sociedad perfecta, en perfecta armonía los unos con los otros y con el Señor! ¡Qué lindo! ¿Verdad?
¡El plan del Señor no será frustrado! ¡Tal como lo había planeado originalmente, nos hará llegar a la perfección! ¡Tendremos una felicidad maravillosa y una dicha eterna, el paraíso en la tierra, como ya experimentamos los que amamos al Señor, aunque mejor, y por los siglos de los siglos! ¡Aleluya!

19 de julio: «¡Mírame, siénteme, tócame, sáname!» ¡Ese es el clamor angustioso del mundo!

¡Hay muchísima gente que busca amor! ¡En todas partes la gente busca un rayito de esperanza, algo que los salve, algún indicio de luz! ¡Un poco de amor, una muestra de compasión, alguna forma de alivio! Y si puedes demostrarles que el amor existe, podrán creer entonces que Dios existe, ¡porque «Dios es amor»! (1Juan 4:8)
De modo que lo primero y más importante que debes demostrar a los demás es que los amas. Como Jesús, que vino a amar al mundo y nos llama a obrar de la misma manera en cada aspecto de la vida, en cada situación, mostrando amor a los demás en nombre de Jesús.
Hasta los pequeños gestos tienen gran importancia: ¡un poquito de amor llega muy lejos! La luz de tu sonrisa, la simpatía de tu rostro y la influencia de tu vida pueden irradiar luz sobre muchos y tener efectos sorprendentes en algunas de esas personas que a veces parecen las más difíciles de conmover. Cuando sienten tu amor y les dices que se trata del amor de Dios, piensan algo así como: «¡Tal vez sea cierto que hay alguien allá arriba que me ama!» ¡Transforma por completo su concepto de las cosas y les hace verlo todo más hermoso! Por eso, ¡ama!

lunes, 23 de mayo de 2011

18 de julio: ¡El amor es la parte más importante de nuestra religión!

¡La Biblia predica el amor libre! ¡El amor libre de Dios a través de Jesucristo, Su Hijo! Dios también nos bendice con otros tipos de amor. Todos son importantes, ¡pero el Suyo está por encima de todos! He ahí la religión y los principios que debemos practicar: ¡el amor a Dios y a los demás! ¡El amor es la religión que Jesús mismo enseñó, las Buenas Nuevas de que Dios es amor! (1Jn.4:8) El amor verdadero, el amor auténtico, el amor de Dios... ¡no necesitas más religión que ésa! Ese amor generoso y abnegado abarca el amor de un ser por otro, y al amor en cualquiera de sus manifestaciones, en tanto se trate de amor de verdad, amor auténtico, amor de Dios.
«¡Ama a Dios, y ama a tu prójimo como a ti mismo! ¡De estos dos mandamientos depende toda la Ley y los profetas!» (Mat.22:37-40) En eso se incluyen todas las leyes de la Biblia entera: ¡en el amor! Si hay amor en ti, ¡lo tienes todo! ¡Cumples todas las leyes de Dios! He aquí nuestra salvación y nuestro mensaje: ¡El amor! ¡El amor verdadero, el amor a Dios y a nuestros semejantes! ¡Pues es el Espíritu del divino amor de Dios lo que nos ayuda a cumplir Su Gran Mandamiento de amarnos unos a otros!
¡Gracias a Dios por ese tierno amor que encontramos en el Señor, por el amor en el Espíritu, por el amor de unos por otros! ¿Verdad que es maravilloso sentir amor? Si tienes a Dios, tienes amor, ¡porque Dios es amor!

17 de julio:¡La Creación es el amor de Dios manifestado ante ti!

¿Dios te ama? Eso es algo que puedes ver y sentir en el hermoso mundo que Él te ha dado. ¡Con sólo mirar a tu alrededor y ver la belleza de la Creación puedes sentir el amor de Dios! ¡Observa el mundo y sabrás que Dios te ama! ¡Su amor se hace evidente en todo lo que ha hecho para tu deleite! (Rom.1:20)
¡Considera la paciencia y misericordia de Dios! ¡A cada hombre que ha existido, a todo hombre que ha vivido, le ha enviado Su luz en algún momento de su vida para iluminar con el amor de Dios su corazón en tinieblas, como demostración de Su amor! (Jn.1:9) No sólo derrama tanta belleza y bendición sobre los justos, sino también sobre los injustos, quienes en realidad no merecen Su amor ni Su misericordia. Pero aun así Él hace salir el sol sobre ellos casi todos los días y les envía la lluvia para hacer crecer las flores, los hermosos árboles y la hierba. Les ha dado el cielo, las nubes, el sol, la luna, las estrellas... ¡la maravillosa Creación de Dios! (Mat.5:45)
¡Si no crees que Dios te ama, mira a tu alrededor y observa Sus bendiciones! Esta preciosa vida, este maravilloso mundo en que vivimos, ¡y la magnífica y espléndida Creación que hay a tu alrededor! ¿Qué más podría decirte? Él no tenía por qué hacer al mundo tan hermoso. ¡Lo hizo así sólo por ti!

16 de julio: ¡Al final Dios obligará a todo el mundo a obedecerle, de buena o de mala gana!

¡La venida de Cristo será, ni más ni menos, una invasión desde el espacio exterior! ¡Y cuando por fin se haga con el control de todo, lo hará por la fuerza I, «con poder y gran gloria»! (Mat.24:30) ¡Las grandes huestes celestiales vendrán del Cielo, con Jesús a la cabeza, en un caballo blanco, para destruir al Anticristo y su reino en la gran batalla de Armagedón! (Ap.19) Y conquistaremos este mundo con el poder de Dios, ¡obligándolo a vivir tal como debería haberlo hecho siempre! (Ap.20:4)
Su Palabra dice: «¡Entonces reinaremos con Él sobre las naciones con vara de hierro!» (Ap.2:26, 27) Será un gobierno impuesto por una fuerza amorosa, para obligar a las naciones a someterse a las leyes de Dios y reconocer Su autoridad. Será un gobierno impuesto, una dictadura enérgica y férrea sobre los que no hayan sido salvos, puesto que de otro modo no obedecerían jamás. ¡A todos se les obligará a obedecer, ya sea que les guste o no! ¡Será la dictadura absolutamente totalitaria de los justos, con Jesucristo como Dictador! Sólo entonces se detendrá por fin a todos los malvados y vengativos hombres de gura. ¡Y sólo entonces reinarán los hombres de paz, el Dios de paz y el Príncipe de Paz, trayendo «paz a la tierra»! (Luc.2:14)

domingo, 22 de mayo de 2011

15 de julio: ¡El molino de los juicios de Dios gira despacio, pero seguro!

Dios actúa con cierta lentitud, pero muy concienzudamente. Sus juicios son como dos grandes ruedas de molino que pulverizan el grano. Este se vierte en un orificio de la piedra superior, que gira continuamente y hace que el grano molido se desplace desde el centro hasta los bordes de la piedra. Cuando el grano llega al borde lo hace en forma de polvo muy fino; ya no es grano, sino harina. Si bien a veces los molinos de la justicia divina parecen moler muy lentamente, terminan por moler muy finamente. ¡Así pues, quien no quiera ser quebrantado sobre la Roca de Dios, hallará algún día que la Roca cae sobre Él, reduciéndolo a polvo que los vientos de Sus juicios se llevarán, y su lugar no lo conocerá más! (Mat.21:44)
¡Pero demos gracias a Dios porque «el juicio comienza por la casa del Señor»! (1Pe.4:17) Nosotros somos la Casa del Señor y ya hemos sido juzgados por Él, porque lo hemos recibido y aceptado como pago de nuestros pecados. Por eso, ya no tendremos que sufrir los juicios físicos que caerán sobre el mundo y los que no hayan sido salvos (1Cor.11:31, 32). ¡Gracias, Jesús, por haber recibido el castigo en lugar nuestro!

14 de julio: ¡La primera impresión suele ser correcta, si verdaderamente escuchas al Señor!

Si amas al Señor, estás lleno de Su Espíritu y buscas sinceramente Su voluntad, normalmente la primera reacción que tengas frente a algo será acertada. Dios es el primero en hablar. Puede que sólo sea esa «voz suave y apacible» que resuena en tu interior; a veces ni siquiera como palabras, sino solamente como una sensación (1Re.19:12). Dios no necesita siquiera comunicarse con palabras. Puede inspirarte un simple presentimiento, una imagen o una idea.
Si te sujetas a Su voluntad y obedeces, tendrás una vía de comunicación muy clara y obtendrás una imagen nítida y precisa. Cuando estás en armonía con el Espíritu, escuchas del Espíritu de Dios las respuestas acertadas. Así que ponte en sintonía y el Señor te llenará todo: ¡la mente, el corazón, los oídos, los ojos! No sólo debes entrar en oración, sino también en el Espíritu, y el Señor te dirá lo que debas hacer.
Todo lo que necesitas es fe. Cuando le pidas una respuesta al Señor, cuenta con ella y acepta lo primero que venga. ¡Si realmente crees y le pides una respuesta al Señor, y quieres escuchar o ver, no te defraudará! ¡Y lo que veas o escuches con los ojos u oídos de tu espíritu, vendrá del Señor! ¡Cuenta con que Dios responderá!

13 de julio: ¡De nada sirve ser orgulloso!

¡Jamás he visto un aspecto de la Obra del Señor en el que el orgullo sea de algún provecho! Es más, los fracasos más resonantes que aparecen en la Palabra de Dios son los de aquellos «grandes personajes» que creyeron poder resolver las cosas apoyados en su entendimiento natural, para terminar cayendo de bruces. Samuel dijo a Saúl: «¡Aunque eras pequeño en tus propios ojos, Él te exaltó mucho!» (1Sam.15:17) Pero cuando Saúl se volvió orgulloso y empezó a confiar en sí mismo, a apoyarse en su propia prudencia y en su brazo carnal, en vez de hacerlo en el Señor, ¡Dios tuvo que rebajarlo! «Antes del quebrantamiento es la soberbia» (Pro.16:18), y muchas veces el éxito es la antesala del fracaso, ¡o la exaltación viene antes de la humillación! «¡El que piensa estar firme, mire que no caiga!» (1Cor.10:12)
Ayúdanos, Jesús, a mantener puesta en Ti nuestra mirada, para que no tropecemos ni caigamos. Ayúdanos a no enorgullecernos en ningún modo, Señor. Líbranos de ese espíritu de orgullo que es tan horrible. ¡Ojalá nos diéramos cuenta de lo poca cosa que somos! El que cree ser algo, no es absolutamente nada (Gál.6:3).
¡Un don nadie con una buena dosis del Espíritu Santo puede hacer mucho más que cualquier inflado personaje lleno de presunción! Oh, Señor, guárdanos muy junto a Ti, Jesús, en humilde serenidad y rendidos en Tus brazos.

sábado, 21 de mayo de 2011

12 de julio: Oh, Señor, ayúdanos a ser humildes, a no ser insensibles ni resentidos.

Hay veces en que Dios nos hace pasar justo por lo que no queremos, porque nuestra renuencia es fruto de nuestro orgullo. ¡Él hace ciertas cosas para humillarnos, y a veces las repite para ver si seguimos siendo humildes! Ello representa una gran prueba para nosotros, y muchas veces el resultado es la murmuración. La gente se resiente contra Dios: «¡No me quiere, porque no hace lo que le pido!»
¡Una pequeña «raíz de amargura» como ésa puede crecer y crecer hasta convertirse rápidamente en un árbol bastante grande! Es por ello que Su Palabra nos advierte que vigilemos, «no sea que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados» (Heb.12:15). ¡Es una seria advertencia acerca de las nefastas consecuencias de la amargura, una raíz muy venenosa que puede contaminar todo tu espíritu! ¡Pero a veces nos parece que no podemos soportar determinada situación, y que para poder hacerlo debemos endurecer el corazón! ¡Sin embargo, esa no es la solución! Antes bien, «¡echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará!» (Sal.55:22)
Así pues, Señor, ayúdanos a aprender lo que necesitamos y que ello nos mejore, en lugar de provocarnos amargura. Ayúdanos a darte gracias a pesar de nuestros padecimientos. Manténnos humildes y quebrantados, y apoyados en Ti.