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martes, 29 de marzo de 2011

31 de mayo


¡De la abundancia del corazón habla la boca! (Mat.12:34b)



Somos vasijas de Su amor, para verterlo a los demás. Todo lo hace el Señor, todo es obra de Su amor, pero Él necesita un instrumento. ¡Nosotros somos los medios e instrumentos en Sus manos! «Abre tu boca», dice la Biblia, «y Yo la llenaré» (Sal.81:10). Pero ¿de dónde saca con qué llenarla? De tu corazón. ¡Si ya has llenado tu corazón, si estás lleno del Espíritu, lleno de Su amor, de Su Espíritu, del conocimiento de Su Palabra y del mensaje que quieres transmitir a los demás, cuando abras tu boca Él la llenará con lo que haya en tu corazón! Surge simplemente por inspiración. Dios no espera que seas tú quien lo haga. Todo lo que espera es que te sometas y entonces Él lo hará a través de ti. ¡Cuando se abre una llave de agua, no es la llave la que obra! ¡Es la fuerza del exterior, que hace que el agua fluya sin esfuerzo a través del grifo! ¡Él grifo es un simple conducto, apenas un hueco, que permite la salida del agua! ¡Ahí está el secreto! ¡Si estás lleno del Espíritu, lleno de oración, lleno del Señor, lleno de la Palabra, no tienes de qué preocuparte! ¡Pídele a Dios que gire tu llave y todo empezará a fluir! ¡Te sorprenderá; será maravilloso!

30 de mayo


Lo que hagáis, sea de palabra o de hecho, ¡hacedlo todo para la gloria del amor!



¡Todo lo que hagamos de palabra o de hecho, debemos hacerlo para la gloria de Dios! (1Cor.10:31) ¡Y como Dios es amor, todo debemos hacerlo para la gloria del amor! ¡En el Reino de amor de Dios no hay otra ley que el amor! Actualmente Dios sólo nos juzga según si mostramos o no mostramos amor, si amamos o si odiamos, si lo que hacemos es por amor o por egoísmo y falta de amor. ¡Todo lo que se haga con el amor de Dios está bien! La antigua ley de Moisés expuso en detalle cómo y qué debíamos hacer si amábamos a los demás y queríamos actuar con amor. Nos enseñó que ciertas cosas no se deben hacer y otras sí. Pero una vez que somos salvos, una vez que hemos recibido el Amor en sí, ya no necesitamos la antigua ley porque sencillamente no querremos hacer lo que no debemos; y lo que debemos, lo haremos voluntariamente (Mat.22:37-40; Gál.5:18). Si toda acción tuya, todo pensamiento, toda palabra, toda obra va guiada por el amor, motivada o impulsada por el amor, te será imposible hacer nada malo, pues «todas las cosas son puras para los puros» (Tito 1:15). ¡Ahora todo es amor: Dios es amor, Su ley es amor, nuestra fe y lo que practicamos es amor, todo es amor! Qué maravillosa religión, ¿verdad? ¡Que siempre se nos reconozca por nuestro amor!

29 de mayo


¡La «gracia para morir» significa paz y reposo totales,sin preocupación ni temor!



En una ocasión le preguntaron a Dwight L. Moody: «Dr. Moody, ¿tiene usted la gracia para morir?» «No, no la tengo», respondió, «¡todavía no me estoy muriendo!» Pero cuando te llegue la hora, el Señor te dará la gracia para morir, ¡para morir serenamente, como testigo, dando testimonio! «¡Como tus días serán tus fuerzas!» (Deut.33:25) Si mueres como mártir, o si tienes una muerte reposada, morirás en el Espíritu, en el Señor, con fe y alabándolo. ¡Cuando llegue la hora, tendrás la gracia para morir! ¡Claro que Jesús padeció! Obviamente sufrió al morir, y es innegable que muchos de los mártires padecieron suplicios y una muerte dolorosa. ¡Pero el Señor nunca dejará que te suceda algo que no puedas soportar, ni siquiera en la muerte! (1Cor.10:13) ¡Te dará la gracia para soportarla con alegría y dando gracias! ¡La gracia para morir! Cuando llegue la hora de tu muerte, Dios te dará una gracia, una paz, un amor y un reposo totales; una confianza y una fe absolutas. ¡No sentirás temor; sólo alegría, sólo gratitud! ¡Alabarás al Señor y le agradecerás que por fin todo haya acabado! ¡Tu misión estará cumplida, habrás pasado la prueba! Todo habrá quedado atrás. ¡Será el punto final! ¡Ya no tendrás que repetir nada! ¡Él cielo para siempre! ¡La felicidad eterna! ¡La gloria total! ¡De muerte repentina a gloria repentina! ¡Aleluya!

28 de mayo


«Tomad, comed; esto es Mi cuerpo que por vosotros es partido.» (1Cor.11:24)



Él pan que tomamos en la comunión representa el cuerpo de Jesús. Es una ilustración de nuestra salvación física. Su cuerpo fue partido por nosotros de varias maneras. La corona de espinas, los golpes, los azotes, las heridas que sufrió, el dolor que padeció. No estaba obligado a padecer todo eso por nuestros pecados. Lo único que tenía que hacer era derramar Su sangre y morir por ellos. Pero Su cuerpo padeció para que así pudiera expiar también nuestras enfermedades: «¡Por Su llaga fuimos nosotros curados!» (Isa. 53:5) Tuvo que dar Su cuerpo para salvar los nuestros. ¡La mejor medicina del mundo es el cuerpo de Jesucristo, que fue quebrado para nuestra sanidad! Al tomar el pan demuestras que tienes fe en que Su cuerpo fue partido para tu salud, así que reclámala por fe cuando lo tomes. Si lo tomamos por fe, nos curamos por fe. Es parte de Su expiación para lograr la salvación de la totalidad del hombre: el cuerpo, el alma y el espíritu. Gracias, Señor, por este pan que representa Tu cuerpo partido por nosotros y por nuestra salud física. Ya que Tu cuerpo fue partido para nuestra curación, danos fe para tomarlo teniendo conciencia de ello. ¡En el nombre de Jesús, amén!

sábado, 19 de marzo de 2011

27 de mayo


¡Ayuda a un misionero si tú no puedes serlo!

¡Jesús nos dijo que debíamos «buscar primeramente el Reino de Dios»! (Mat.6:33) ¿Qué es el Reino de Dios? ¡Es toda la gente que lo ama y a quien Él ama! ¡Si el Reino de Dios es gente, entonces nuestro deber es testificar y ganar almas, o ayudar a otros a ganarlas!
¡Ayudar a Su gente es lo mismo que ayudar a Su Reino! ¡Y para ayudar a Su gente el Señor lo hace a través de nosotros! A Dios le gusta valerse de las personas para que éstas también sean bendecidas y participen de Su Obra y de Sus frutos, y reciban parte de las recompensas. Eso es parte de Su plan.
R.G. Le Tourneau, un poderoso multimillonario, empezó en la ruina. ¡Le preguntó a Dios qué quería que hiciera y el Señor le dijo que produjera dinero para Su Obra! ¡Comenzó por prometerle al Señor el 10% de todos sus ingresos si lo sacaba de la cuneta, y el Señor lo sacó! ¡Dios lo convirtió en un triunfador que ganó millones! ¡Al final daba el 90% de sus ganancias a las misiones del extranjero y vivía con el 10% restante! ¡Y todo gracias a que buscó primeramente el Reino de Dios!
¿Tu llamamiento es recaudar fondos para las misiones? ¿Tendrás participación eterna en las recompensas inmortales de las almas ganadas gracias a tu colaboración?

26 de mayo


¡Sólo una vida que pronto pasará! ¡Sólo lo hecho por Cristo quedará!

Lo que se espera de cada cristiano es que sepulte su vida en la tierra del servicio a Dios y del sacrificio; que entregue su vida, que tome su cruz y siga a Jesús, y que lleve fruto, muchos cristianos más como él (Luc.9:23,24; Jn.15:8). Pues el mismo Jesús dijo: «¡Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto!» (Juan 12:24) ¡Si vamos y morimos cada día por el Señor, en Su servicio, tendremos mucho fruto; más cristianos como nosotros, para predicar el Evangelio a más perdidos y convertirlos al Señor, para que Él reciba mucho fruto!
¡Qué precio tan ínfimo el que se paga para recibir todo lo que Él ha prometido: bendiciones, felicidad, almas y eternidad! ¡Si te entregas por completo, Dios te recompensará de igual manera, es decir, te lo dará todo, e incluso cien veces más! (Mat.19:29) ¡No hallarás mejor inversión! ¡No hay inversión en este mundo que rinda tanto!
¿A qué te dedicas? ¿Para quién? ¿Lo que haces durará para siempre, para Jesús y los demás? ¡No desperdicies ni un día más! ¡Mañana podría ser tarde! ¡Cada día que pasa se va para siempre! ¿Dedicas ese tiempo tan valioso al Señor y a los Suyos? ¿A la eternidad?

25 de mayo


¡Admite sinceramente tus faltas y defectos, y reconócelos delante del Señor!

¡Lo mejor que podemos hacer con los defectos, faltas, errores y debilidades, es verlos y reconocerlos sinceramente, y entonces intentar superarlos de algún modo!
Cuando nos equivocamos, Dios no nos desecha sin más. ¡Si fuera así, ya nos habría desechado hace mucho tiempo, considerando la cantidad de errores que cometemos! ¡Simplemente nos indica la manera de corregirlos y nos anima a seguir intentando!
Todos tenemos debilidades, todos nos equivocamos, pero la mejor manera de ayudarnos a nosotros mismos es afrontar la realidad. ¡Tenemos que estar dispuestos a abrir nuestro corazón y a desnudar el alma ante el Señor y nosotros mismos, a vernos tal como somos en realidad! ¡Debemos pedirle al Señor que nos ayude a ser sinceros con nosotros mismos y a vernos como Él nos ve! Como dijo Shakespeare: «Si puedes ser veraz contigo mismo, no podrás ser falso con nadie.» ¡Si somos capaces de reconocer sinceramente nuestros problemas, podremos entonces combatirlos!
¡Gracias, Señor, porque estamos aprendiendo y todavía estamos aquí a pesar de nuestros errores, faltas y defectos! ¡Sabemos que es únicamente gracias a Ti! ¡Tú nunca fallas!

viernes, 18 de marzo de 2011

24 de mayo


Comienza bien el día: ¡escucha al Señor!

Él Señor habla con una voz apacible y delicada, aunque muy clara, firme y amorosa. Pero si haces mucho ruido, no la escucharás. Si quieres escuchar al Señor, tendrás que quedarte a solas y en silencio en algún lugar, de algún modo y en algún momento. Si escuchas al Señor, Él resolverá muchos de tus problemas antes siquiera de empezar el día. Pero si te sumerges en todos tus problemas, dificultades y tareas sin detenerte a orar y recibir instrucciones de tu celestial Comandante en Jefe, ¡serás como un soldado que intentará librar una guerra por su cuenta, sin prestar atención a su comando central!
Cuando de veras quieras oírle, Él te hablará. No tiene por qué ser a viva voz, ni de forma audible. Puede que sólo sea con esa voz apacible y delicada que resuena en tu interior. A veces Dios ni siquiera utiliza palabras; te produce determinada impresión. Si crees de verdad y quieres escuchar al Señor, si se lo pides, no quedarás defraudado. Lo que escuches con tu espíritu es la voz del Señor, y será un gran consuelo para ti. ¡Confía en que Dios responderá!
¡Cada día debe ser una nueva oportunidad de escuchar la voz del Señor! ¡Puedes oír a Dios diariamente!

23 de mayo


¡Si pides el Espíritu Santo, lo tendrás!

¿Cómo puedes saber que has sido llenado del Espíritu Santo? ¡Es muy sencillo! Jesús dijo: «Todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Luc.11:10,13) Es como la salvación: no se puede ganar ni merecer, ni ser digno de ella. Es un regalo, se recibe por fe.
A veces la gente recibe el Espíritu Santo, pero no tiene ninguna evidencia especial, no ve ninguna señal en particular, y se decepciona porque el Espíritu del Señor no se manifiesta en ese momento mediante una experiencia sobrenatural o física. ¡Pero no importa cómo te sientas, ni ninguna otra cosa! Cuando le pides a Dios el Espíritu Santo, lo recibes, y lo sabes porque Él lo prometió. Es como la salvación. ¿Cómo sabes cuándo estás salvado? No es por la manera en que te sientes en ese momento. No es por fe en las sensaciones o en las experiencias. ¡Es por la fe en la Palabra de Dios!
¡Simplemente abre tu corazón y deja entrar el sol! ¡Ora y pídele a Jesús que te llene de Su Espíritu, y lo hará! ¡Lo ha prometido!

22 de mayo


«¡Procurad la sinceridad delante de todos los hombres!» (Rom.12:17)

Como hijos de Dios, debemos ser defensores de la verdad. Si hay algo que debe caracterizar a los cristianos es el conocimiento de la Verdad, y si te descubren en tan solo una mentirita, ¡ya nunca se fiarán de ti para nada!
Él castigo del mentiroso es que no le creen ni cuando dice la verdad. En casi todos los tribunales se considera que si un testigo dice una sola mentira, aunque el 99% de todo lo que haya dicho sea verdad, ha mentido y por lo tanto se ha descalificado a sí mismo como testigo. En ese caso anulan todo su testimonio. ¡Cada persona a la que testificas es un juez que examina cada palabra que dices, y si descubre que mientes en una cosa, perderá la fe en todo tu testimonio! ¡Si mientes en una cosita de nada, pensarán que eres culpable de cosas mucho mayores!
¿Qué dice la Palabra de Dios de los mentirosos? «¡Sabed que vuestros pecados os alcanzarán! ¡Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará!» (Núm.32: 23; Gál.6:7) ¡Mentir no está bien! ¡A Dios no le gusta, ni tampoco a la persona a la que mientes! ¡Así que, por el amor de Dios, di la verdad! ¡Forma parte de tu buen testimonio y ejemplo de «honradez para con los de afuera»! (1Tes.4:12) ¿Amén?

jueves, 17 de marzo de 2011

21 de mayo


¡En la cruz, Jesús cargó sobre sí los pecados de todo el mundo! (1Pe.2:24)

Sólo Jesús fue perfecto; por eso pudo pagar el precio de nuestros pecados, recibió el castigo en nuestro lugar y Dios pudo perdonarnos. Jesús cumplió la ley, que exigía la muerte de los pecadores. ¡Murió en nuestro lugar para que nosotros no tuviéramos que morir! ¡Nos ama tanto que se entregó voluntariamente para que lo crucificaran!
¡Jesús murió con el corazón destrozado! Lo que le destrozó el corazón no fueron nuestros pecados. Sabía que nos íbamos a salvar y que seríamos perdonados. Lo que le causó tanto pesar fue que Dios pudiese volverle la espalda. Y en aquel momento, sintiéndose como los pecadores perdidos, tuvo una experiencia que gracias a Dios nunca tendremos que pasar nosotros: no fue la simple crucifixión, no fue el simple dolor físico, ¡sino el dolor de mente, corazón y espíritu al sentir que Dios lo había abandonado verdaderamente! «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mat.27:46) ¿Lo había desamparado Dios? ¡Sí, momentáneamente, para que pudiera sufrir la muerte del pecador, separado de Dios!
¡Jesús nos amaba tanto que dio Su propia vida por nosotros y tomó sobre Sí mismo el castigo de nuestros pecados, en la cruz, para que pudiéramos ser perdonados y salvados! ¡Qué gran amor! (Rom.5:8; 1Jn.4:10)

20 de mayo


¡Es imposible sacrificarse por Dios!

¡La más elevada manifestación de nuestro amor hacia Dios y los demás no es la simple entrega de nuestros bienes materiales y posesiones personales, sino la entrega de nosotros mismos y nuestro servicio personal a los demás!
Cuando empieces a entregarte tal vez te parezca por un tiempo que pierdes algo o que te sacrificas un poco, ¡pero al final descubrirás que en realidad no haces ningún sacrificio! ¡Es una inversión y los dividendos superarán con creces todo lo invertido y cubrirán con generosidad cualquier sacrificio que puedas haber realizado! Como decía el Dr. Livingstone, aquel acaudalado misionero inglés que se internó en las selvas del África, muriendo allí: «¡Jamás me he sacrificado!» ¡Lo dio todo, pero él sabía que lo que recibía a cambio era muy superior a todo lo que pudiera dar! ¡A pesar de que dio su vida, cosechó la vida eterna y los dividendos en almas inmortales, los millares que se salvaron para siempre!
¡Así que invierte tu vida y todo tu ser en la Roca, Cristo Jesús, y en la Obra de Dios! ¡Y de la inversión en Su Obra recibirás dividendos eternos que jamás perderás y que cosecharás para siempre! ¡Dios te bendecirá por hacerlo!

19 de mayo


Dios no acepta el segundo lugar, ¡ni siquiera detrás de Su servicio!

Claro, a veces tenemos demasiado trabajo. Nos ocupamos tanto en servirlo que nos olvidamos de amarlo. ¡Esa es la mayor tentación y el principal peligro de los obreros del Señor! Porque si estás tan ocupado con los asuntos del Reino que descuidas tu comunicación con el Rey de reyes, ¡ello puede resultar desastroso para tu vida espiritual y comunión con el Señor!
Por mucha dedicación y fidelidad que muestres para Su obra, ¡debes poner a Jesús primero! No la obra, ni siquiera los demás. ¡Jesús es lo primero! No encaja en el segundo lugar, ¡ni lo acepta! «¡Porque Yo el Señor no tendré dioses ajenos delante de Mí!» (Deut.5:7,9) Tal vez el mayor error en el que caen los cristianos muy consagrados sea convertir en un dios el servicio a Dios.
Tu servicio no vale nada si no le das al Rey tu atención, amor, tiempo y comunión. Él anhela tu amor, y quiere que lo ames primero y por encima de todo. ¡Sin el poder y la guía del Maestro no podrás llevar Su obra a cabo! ¡Y para conseguirlos debes dedicarle tiempo al Maestro! ¡Ayúdanos, Señor, a no olvidar nunca que el primer lugar es para Ti, y que debemos beber de Ti y de Tu Espíritu si queremos tener suficiente, no sólo para nosotros, sino también para rebosar sobre los demás!

martes, 15 de marzo de 2011

18 de mayo


«Y les dijo: ¡Venid en pos de Míy os haré pescadores de hombres!» (Mat.4:19)

Cuando Jesús caminaba por la costa, llamó a unos pescadores que acababan de hacer la mayor captura de sus vidas, y les dijo: «¡Venid en pos de Mí y os haré pescadores de hombres!» Y al momento lo dejaron todo: el pescado, las redes, la barca, su forma de ganarse la vida y su vida anterior, ¡y le siguieron!
¿Cómo pudieron hacer algo semejante? ¿Cómo pudieron dejar atrás su trabajo, su familia y sus amigos, sin previo aviso, para seguir a aquel desconocido y Su extraño grupillo? ¡Porque les ofreció una vida mejor, un trabajo mejor, en un lugar mejor, con un jefe mejor, para una Familia mejor y con mayores recompensas! ¡Y aquellos sencillos pescadores se marcharon tras un perfecto desconocido e hicieron historia, contribuyendo a salvar millones de almas para la eternidad!
¿Verdad que resulta ridículo comparar ahora aquellos pocos pescados, una barca, una profesión y hasta un padre y una familia, todo lo cual no tardó en desaparecer, con los millones de almas inmortales que se han salvado para la eternidad gracias a la decisión de aquellos sencillos pescadores de poner a Dios primero aquel día, dejarlo todo, renunciar a todo y seguir a Jesús? ¡Ahora que se pueden ver los resultados, es fácil comprender que escogieron bien! ¿Te ha llamado Jesús a ti? ¿Le seguirás?

17 de mayo


«¡Pagará a cada uno conforme a sus obras!» (Mat.16:27)

La salvación no se gana, no es producto de nuestros esfuerzos: es un regalo. ¡Pero sí nos podemos ganar elogios y reconocimientos especiales de parte del Señor, y podemos trabajar para recibir recompensas! En cuanto a la salvación Dios no hace acepción de personas. (Hechos 10:34) ¡Pero en lo que se refiere a las tareas cumplidas y las cosas hechas para Él en Su Reino aquí en la tierra, Él hace distinciones y muy claras!
Él Cielo no será una sociedad sin clases. En el Cielo existirán muchos grados y niveles de recompensa, así como muchos grados y niveles de castigo para los que no estén salvados. Cada persona brillará con una gloria diferente, según cuánto haya hecho por el Señor. En la Historia aparecen algunos cristianos que fueron verdaderos santos y ofrendaron su vida con amor para que otros pudieran salvarse. ¿Qué lugar merecen? ¡La cúspide, cerca del Señor, en Su corte! ¡Pero algunos cristianos que hayan realizado un mal servicio y dedicado sus vidas egoístamente a sí mismos serán escasamente recompensados!
«¡Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano!» (1Cor.15:58) ¡No pasará mucho antes de que recibas tu recompensa! ¿Amén?

16 de mayo


¡Él cielo llegó!

¡Él invisible Reino Celestial de Dios ya existe y está en funcionamiento! ¡No sólo nos rodea, sino que está dentro de nosotros! Como dijo Jesús: «¡He aquí, el Reino de Dios está entre vosotros!» (Luc.17:21) Si tienes a Jesús y estás lleno de Su Espíritu Santo, ya ha entrado en ti. Si vives en el cielo continuo de Su amor, paz y alegría, en espíritu ya estás en el cielo. De manera que si todavía buscas el Reino de Dios en la tierra, únicamente lo encontrarás dentro de tu corazón y fraternizando con los hijos de Dios.
¡Los que hemos encontrado a Jesús y la fe en Dios, los que lo amamos, hemos descubierto un paraíso terrenal, la Tierra Prometida de Su Reino dentro de nosotros! Él ha creado un cielo en nuestros corazones. Pero los que no conocen a Dios y no tienen fe, no tienen otra cosa que un temor permanente, y algunos ya experimentan algo parecido al infierno.
¿Tienes el Cielo en tu corazón, tanto como para disfrutar ya de un cielo en la tierra? ¡Si no, acepta a Jesús en tu corazón y empezarás a disfrutarlo ahora mismo! «Él cielo llegó, ya está aquí. ¡Él cielo llegó, te diré es así! ¡Tener a Jesús en el cielo es vivir, el cielo llegó y no tendrá fin!»

martes, 8 de marzo de 2011

15 de mayo


¡Cómo se parecen las Palabras del Señor a un hermoso collar de perlas!

¡La Palabra de Dios es una fuente absolutamente inagotable de sabiduría y conocimientos, y constantemente descubre uno en ella «tesoros nuevos y viejos»! (Mat.13:52) Soporta miles de lecturas, y el que con más frecuencia la repasa es el que con mayor seguridad descubre en ella nuevas maravillas. ¡Cada vez que ahondamos en la Palabra extraemos montones de inapreciables verdades!
¡Pero esas perlas de conocimiento no son nada sin el Espíritu! Por mucho que estudies, hace falta el Espíritu y la mano de Dios para ensartar las perlas de Su Palabra y juntarlas en su debido orden, bien arregladas, formando un conjunto útil; ¡un espléndido y hermosísimo rosario de verdades que adorne nuestros pensamientos y corazones en su debido orden, secuencia, tamaño, importancia y belleza! En eso se diferencian el conocimiento y la sabiduría: ¡la sabiduría consiste en saber aplicar los conocimientos que se posee! Es saber emplear los conocimientos de la Palabra de Dios con fines útiles.
No desprecies, pues, las bellezas, las riquezas y los tesoros de la Palabra de Dios. ¡Y sobre todo pídele sabiduría a Dios! «Ante todo, adquiere sabiduría.» ¡Es mejor que el oro! (Pro.4:7; 16:16)

14 de mayo


«¡Al alma hambrienta colmó de bienes,pero a los ricos envió vacíos!» (Luc.1:53)

¡Jesús buscaba y amaba a las ovejitas perdidas, a las sedientas, a los pecadores que sabían que necesitaban ayuda y agradecidos la recibían; no a los santurrones que «no tenían necesidad de médico»! (Mat.9:12) ¡Poca esperanza hay para los que están satisfechos con la vida que llevan!
No hay en el mundo persona más difícil de convertir al Señor que el hombre íntegro, que se cree suficientemente bueno y sin necesidad de Dios. ¡A veces la gente más culpable del mundo es la que está más profundamente engañada, y que se siente segurísima de su inocencia! Se alegran de «no ser como el pecador», ¡cuando la verdad es que son peores! (Luc.18:11)
¡Pero hay otros que sí están ansiosos de conocer las Buenas Nuevas, que quieren oír y tienen corazones sedientos, y cuando les ofreces la verdad, la reciben, la creen, la aceptan y siguen a Jesús! Si están dispuestos a admitir y confesar que necesitan ayuda, ¡Dios tendrá ocasión de hacer los milagros que necesiten! A todos los desdichados, los que buscan, los sedientos y deseosos de lo espiritual, Él ha hecho esta promesa: «¡Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados!» (Mat.5:6)

13 de mayo

¡Recuerda siempre que todo el mundo anhela elogios y vive ansioso de recibir aprecio sincero!

¡Todos necesitamos que nos alienten! Casi todas las personas sufren de un cierto complejo de inferioridad y tienden a sentirse un poco decepcionadas de sí mismas; ¡de ahí que el elogio sea algo importantísimo! A todos nos viene bien recibir aliento de los demás, ¡y sin embargo muchas veces no expresamos ánimo y aprecio suficientes a los que nos rodean! Tal como daremos cuenta de toda palabra ociosa (Mat.12:36,37), ¡así también daremos cuenta de todo silencio ocioso!
Él Señor sabe que es muy importante dar aliento. Él nos aprecia y nos elogia, y promete recompensarnos por nuestra buena labor. Eso no tiene nada que ver con nuestra salvación. La salvación la recibimos como regalo por Su misericordia, gracia y amor; ¡en cambio lo que Él alaba muy particularmente es nuestro servicio y las buenas obras que realizamos para Él! ¡Él aprecia muchísimo nuestros servicios y nuestro sacrificio, y las cosas que hacemos por Él más allá de lo que marca el deber!
«Todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, ¡en esto pensad!» (Fil.4:8) ¡Eso lo debemos aplicar a las personas que nos rodean, procurando acordarnos en todo momento de sus buenas cualidades y de elogiarlas por ellas, de la misma manera que el Señor lo hace con nosotros! ¿Amén?

domingo, 27 de febrero de 2011

12 de mayo


Es prudente aguardar.

No lograrás gran cosa para el Señor si te esfuerzas por hacerlo todo apoyado en la fuerza carnal y en ti mismo, en lugar de detenerte y pensar: «Veamos, Dios, ¿qué quieres Tú que haga?» Uno de los mayores problemas que tenemos casi todos es sacar conclusiones precipitadas y tomar decisiones repentinas e irreflexivas sin aguardar al Señor. ¡Así que no te precipites a actuar con tus propias fuerzas, impacientemente y olvidándote de orar! ¡Busca al Señor! No saques conclusiones rápidas, pensando: «Pues claro, es evidente que tenemos que hacer esto». Pregúntale al Señor y asegúrate primero.
¡Y recuerda que Dios casi nunca está apresurado! Sus mayores obras toman tiempo. Dios demora en hacer crecer una flor, y hasta para pintar un atardecer. Así que cuando no estés convencido de algo y no hayas comprobado que sea voluntad de Dios, lo mejor que puedes hacer es aguardar a que el Señor te lo revele de alguna manera.
«¡Aguarda al Señor, cobra ánimo y aliéntese tu corazón! Porque los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas», ¡en vez de agotarse! «Levantarán alas como las águilas. Porque los que han creído han entrado en el reposo.» (Sal.27:14; Isa.40:31; Heb.4:3)